Peor para el sol que se mete a las siete
en la cuna del mar a roncar,
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna. JS
Llevo tu marca en mi cuerpo. Así de simple. Mi pierna izquierda tiene tu huella. En la pantorrila, entre una cicatriz producto de un arañazo de mi gato y una várice que me dejó 4 años de flamenco.
Allí está, siempre acompañándome, burlándose de mí. Y yo la veo, la toco y aprieto para ver si todavía duele un poco. La camuflajeo con cremas para las manchas. Pero ella sigue intacta, no desvanece.
Y creo que es una prueba, un recuerdo, un pasado encadenado que no me permite seguir. Porque la pierna izquierda, mi pierna, es más pesada. Le cuesta caminar por las mañanas, no se quiere levantar y se rehusa a continuar. Ya ves, mi vida, mi pierna se acostumbró a ti.
Y aunque cada día es más facil, fugaz y ocupado, pienso en ti sin proponérmelo. Porque te llevo día y noche, aunque te oculte dentro de un blue jean.
Tengo tu estampa, una luna llena, circunferencia mal hecha. Una impresión de la pasión, una estela de lo que fue. Es oscuridad que ni el sol ha borrado.
Y entonces, vida mía, dime cómo carajo te saco de adentro si la sombra de tus dientes aun permanece en mi piel.


2 comentarios
Junio 21, 2009 a las 3:47 pm
que lindo este escrito… triste, si… pero muy lindo
la melancolia es el combustible de las mejores expresiones artisticas, siempre lo he pensado
besos
Junio 22, 2009 a las 4:53 pm
Las marcas son horribles
Las marcas no perdonan
Las marcas pesan
Pero
Algunas marcas desaparecen
Al menos,
Para nuestra propia vista