Yo, barbie

A veces siento unas ganas enormes de volver al pasado. Es como cuando tienes que hacer pipí ya, en ese momento, porque si no se te revienta la vejiga o sientes que te desmayarás pronto. Bueno, así son mis ganas de vivir lo ya vivido.

Ahora mismo tengo la terrible sensación de querer hablar con alguien que pasó, que caminó por mi vida y decidió irse, que llegó a mí como si yo fuese un plan vacacional. Con esa persona quiero hablar. Pero no para saber qué hace o cómo está porque siendo sincera no me interesa por quién vive ahora, a quién transita este año. Quiero conversar porque me niego a dejar ir a su recuerdo. Quiero hablarle porque me está dando pavor sentirme tan desconectada a ella. Creo que lo terrible de superar a una persona es cuando te das cuenta de eso, de que la superaste. Y miras atrás y dices: Coño, y ahora, ¿Qué hago? ¿En quién se supone que debo pensar?

Pero está bien, me digo que es un miedo irracional y que debo dejarlo ir aunque me cueste. Y ¡Cómo me cuesta! pero ahí voy, despacio, como quien aprende a caminar.

El resultado de mi terapia es el conocimiento de que me cuesta dejar ir a las personas, es saber que si fuera por mí, guardaría a todos a quienes quiero en un estante, cual barbies. Los peinaría y sentaría derechitos, uno al lado del otro. Los cuidaría, bonitos todos, con una sonrisa blanca y un cabello brillante.

Estarían ordenados por comportamientos: los que más me han querido y viceversa estarían sentados cerca de la ventana, para que reciban luz, la brisita. Los que me han dejado mal en varias oportunidades estarían más hacia la esquina, pegaditos a la pared. Pero todos juntos, todos amigos… y yo en el medio, con mis brazos abiertos y mis piecitos (o piececitos, como gustes) puntiagudos en forma de tacón. Yo, abrazándolos a todos, a quienes me hicieron daño y a quienes fueron incondicional. A todos.

Y no importaría dónde estuvieran, a dónde fueran o si desaparecieran porque yo en una esquinita tendría a mis figuritas, allí a mi lado, haciéndome compañía, queriéndome como si no hubiese pasado el tiempo.

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1 comentario

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Una respuesta a “Yo, barbie

  1. lagochis

    Y es que no hay otra manera de pensar en esta mujer que no sea con los brazos abiertos… Estoy convencida de que si fuera presidenta del mundo seríamos más felices. De ella he aprendido mucho, pero una de las cosas que he tomado como forma de vida es algo que ella me dijo una vez: “Si alguien no va a aportar buenas energías a tu vida, entonces es mejor que lo alejes de tí”… Ojalá el cinismo y la hipocresía no existiesen… pero el mundo no es la Casa Barbie!

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