Amiga de lo ajeno

Llegó marzo y estoy encantada.  Encantada porque terminó febrero y tantas cosas se fueron con él: dinero, gente, besos, alegrías, problemas y unas cuantas lágrimas, de seguro.

Encantada porque mi vida avanza pero no corre, así que puedo disfrutar del paisaje en el que vivo.

Y encantada porque una persona a la que conozco de vidas pasadas y adoro con el alma y pensamiento me hizo descubrir muchas cosas en tan poco tiempo. Ella me mostró que, como dice Sabina, hay amores eternos que duran lo que dura un corto invierno, y que está bien tenerlos para amarlos pero no para sufrirlos.

Y basta ya de andar sufriendo por otros, y nunca por uno. Porque otra de las cosas que ella me hizo ver es que soy posesiva. Sí, me adueño de los problemas de otros, duermo con preocupaciones ajenas, lloro lágrimas robadas.

No sé por qué me encanta resolver asuntos que no son míos. Mentira, sí se por qué… Creo que en el fondo necesito que los demás me recuerden, que puedan describirme y acompañen mi nombre con adjetivos bonitos, heróicos. Creo que es por eso.

Sí, sí. Puede que sea egoismo, narcisismo, ego o cualquier palabra que explique una excesiva complacencia… Pero eso no es lo importante, porque en realidad mi conducta no les hace daño a mis amigos, conocidos o a particulares, me daña a mí.

A mí, porque coexisto con una cantidad innumerable de rollos existenciales que fueron dejados en mi casa por otras personas. Vivo los problemas de los demás, y no hay nada más cansón que eso.

A mí, que nunca agobio a quienes quiero con nimiedades propias, que poco comento indecisiones que afectarán mi vida.

¡Qué ironía que mis problemas son de otros! porque los que me pertenecen son resueltos por mí, que soy la dueña. Es quizá una conducta aprendida desde pequeña: no esperar a que otro venga y te dibuje cielos con tus colores.

Es como cuando mi madre, mujer sabia, me decía: si sales con tu muñeca a la calle, yo no la cargaré. Tú andas con ella. Tú lidias con ella.

Así que hoy estoy haciendo una lista, una invitación para la gente que amo y que he amado. En ella los convido a que me visiten y aprovechen y recojan su(s) problema(s). Y es que, lamentablemente, no puedo seguir dándoles asilo. 

Y que no se preocupen, porque tienen todo el mes para venir y llevárselos, cual peluches o muñecos. A partir de marzo, que cada quien cargue con lo que salió a la calle.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo General

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s