La tierra giró para acercarnos

Cambiaste mi vida de muchas maneras, y hoy, uno de los días más tristes del año, no puedo dejarte ir sin agradecerte a mi manera

 

A simple vista, eras una persona más que caminaba inquieta por los alrededores de Parque Cristal. Pero tú no te fijabas en las vitrinas o en ofertas de mitad de año, tus ojos se movían buscando lo oculto entre lo cotidiano, algún indicio que te concediera la oportunidad de aferrarte a la vida.

No te permitías pestañear, porque el vacío que dejan esos instantes de oscuridad te hacía creer que podrías perderte. Y es que amabas tanto a la vida, quizás más que al tango y a la música clásica.

Tu infancia olía a pan recién horneado y tu adolescencia estuvo teñida de color harina. Pero, contrario a los deseos de tu padre, no te hiciste panadero. Estudiaste Derecho en la Universidad de Carabobo con la excusa de que todos los poetas eran también abogados.

Fuiste precursor, junto con  Sánchez Pelaez del postvanguardismo, y tu lírica reacomoda un mundo ya construido, juega con nombres y les atribuye cualidades que muchas veces no les corresponden, haciendo entonces un universo distinto para cada individuo.

Explicabas con detalles cada idea que expresabas, te adueñabas del tiempo para profundizar en pormenores y celebrabas las pausas, el silencio.

Tenias un “no sé qué” para hacerte comprender, “queriendo ser comprendido”, por medio de la palabra. Porque sin ella, decías, los incentivos de la pasión no existirían.

Muchos podemos imaginar lo que sentiste cuando escuchaste en la película 21 gramos, de labios del actor Sean Pean, tu poema La tierra giró para acercarnos. Pensabas que era una broma cuando recibiste un correo por parte del guionista mexicano, Guillermo Arriaga, solicitando tu permiso para usar aquellos versos.

No dijiste nada al respecto porque te daba pena que la gente se enterara, así como hace 22 años no querías que se comentara que Octavio Paz te invitó a almorzar y a colaborar en la revista Vuelta.

Le diste giros a tu vida, dibujándola con una pluma azul, siempre de ese color, y construiste un mundo exacto e irrepetible a cada lector.

¡Qué vacío tan hondo nos dejas, Eugenio! Los días traerán ahora una sensación de despojo y nostalgia, que nos sacudirá la añoranza de regresar al pasado, el anhelo de permanecer en un momento particular. Ese instante en que la tierra giró para acercarnos.

 

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1 comentario

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Una respuesta a “La tierra giró para acercarnos

  1. La Gochis

    El mundo se está quedando sin héroes.
    Ellos nos van dejando solos.
    ¿Quiénes se encargarán de sujetarnos con sus plumas?
    ¿Quiénes se ocuparán de guiarnos con sus palabras?
    ¿Cómo podremos seguir sin su aliento?
    ¿Cómo le dejaremos de tener miedo al silencio?
    Se abre un abismo entre el ayer y el mañana porque son los héroes de otros tiempos los que ocupaban el hoy.
    El mundo se está quedando sin héroes.

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