El regreso de los muertos vivientes

“Ciudadano cero,
¿Qué razón oscura te hizo salir del agujero?
siempre sin paraguas, siempre a merced del aguacero”. JS
 

Sí, entiendo que una persona que esté muerta no puede estar viva, que al decir “muertos vivientes”, una palabra afirma lo que la otra niega, y que ninguna puede ser al mismo tiempo verdadera ni al mismo tiempo falsa. ¿No?

 

Pero el caso es que este título no sólo es una copia del nombre de una serie de películas de terror por allá a principios de los 90, “Return of the living dead”; sino también una manera más rebuscada de decir: no estaba muerto, estaba tomando caña.

 

Los muertos vivos o lo que comúnmente conocemos como “los medio muertos” es un término designado a todas aquellas personas que desaparecen (mágicamente) de nuestro perímetro social y luego aparecen como la Estatua de la Libertad de David Cooperfield.

 

Particularmente, no deja de sorprenderme el hecho de que cuando compro una o diez flores coloridas (el número de flores corresponderá al grado de importancia que tenga en mi vida esa persona), desempolvo mi velito negro y entierro simbólicamente (porque el cadáver no apareció) a un muerto, éste reaparece al mejor estilo de Thriller de Michael Jackson, bailando y cantando “And no ones gonna save you from the beast about strike”.

 

Y es cierto que cuando uno entierra a un muerto quiere que éste resucite. Pero es un deseo que pasa con los días. Así, que si un mes después vienes con tu cara lavadita como si no hubiese sucedido nada, entiende que no voy a llorar de la emoción por tu regreso.

 

Porque los medio vivos tienen una memoria a corto plazo, mejor dicho, selectiva, que sirve sólo para recordar tu número de teléfono y dirección. No funciona para más nada.

 

Si el chico con el que salía (s) decidió evaporarse y no contestar llamadas ni mensajitos, ¿Por qué razón florece de la nada cuando le apetece? No es mejor que uno llore un poquito, se deprima, viva su duelo y siga adelante. ¿Cuál es el motivo para actuar como Lázaro y volver a un ruedo cuando ya existe otro toro? No lo entiendo.

  

 

Debe ser un problema de egocentrismo, de conducta social o de crear vínculos. No sé. Pero lo cierto es que los muertos vivientes cada vez son más, se reproducen, me acechan… y no voy a correr, esconderme o recibirlos de nuevo. Como dicen: pa’ tras ni pa’ agarrar impulso… y no, Michael, no pienso cambiar mi número de teléfono.

 

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2 comentarios

Archivado bajo General

2 Respuestas a “El regreso de los muertos vivientes

  1. sí, el síndrome Zombie…

    si te pones a pensar, todos los nombres de películas de muertos vivientes o no-muertos, también caben perfectamente dentro de la idea de que es el último pana con el que saliste y repentinamente desapareció…

    Besos Me!

  2. Hola! Acabo de ver un comment tuyo en mi blog. Tengo que reconocer que nunca te había leído pero a eso voy YA!

    Sí, es ESE ser precisamente. Jajajajajaa Caracas es tan pequeña que ni en los blogs la gente se escapaaaaa! Un placer… te importa si te linkeo?

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